De acuerdo a los estudios que se han realizado la planificación financiera marca 4 fases bien diferenciadas entre sí, cada una con un sin número de detalles por analizar, por lo que nos enfocaremos en los principales:
1. Análisis de la situación actual:
Pregúntese: ¿Cuál es la situación financiera de la empresa?
Inicie: partiendo de los estados financieros, cuenta de resultados, estado de flujo de efectivo, estado de cambios en el patrimonio neto y balance general.
Identifique: Cuales son los ingresos, gastos, costos fijos y variables, activos y medios de financiación.
Por último, obtener conclusiones como determinar la rentabilidad por líneas de negocio, por zona geográfica, etc.
2. Definición de objetivos en el mediano plazo:
Pregúntese: ¿Dónde se encontrará la empresa en cinco años?. En nuestro caso trabajaremos con 1 año, tratándose del corto plazo.
Inicie: Partiendo de la meta final, estableceremos metas intermedias a plazos de tiempo más cortos.
- Corto plazo a un año
- Mediano plazo entre 2 a 5 años
- Largo plazo, 5 años en adelante
Identifique: Los objetivos deben suponer un reto, pero tienen que ser específicos, medibles, alcanzables y realistas. SMART.
3. Definición de las estrategias:
Las estrategias deben ir encaminadas a conseguir los objetivos intermedios y el objetivo final.
A corto plazo es importante asegurar la viabilidad financiera. Por lo que será primordial poner el foco en la liquidez, con políticas de costes ajustados y evitando un endeudamiento elevado que financie aspectos no relevantes.
4. Evaluación de los resultados obtenidos:
Con el objetivo de determinar si estamos cumpliendo con los objetivos marcados o si nos estamos desviando del plan. Es importante revisar la estrategia cada cierto tiempo, por ejemplo, cada trimestre, semestre o de forma anual, como máximo. También realizaremos los ajustes necesarios, introduciendo nuevos inputs que se produzcan en la organización.

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